EL BIEN ESTAR DEL BICENTENARIO. Por Sergio Recarte
Estamos llegando al fin de los festejos centrales por el Bicentenario de la Patria. Y como muy pocas veces en la historia del país, se ha visto a un pueblo tan participativo disfrutando tan magno acontecimiento. Pero sobre todo, una masa de ciudadanos a lo largo y ancho del país, con la voluntad de integrarse a los distintos y multitudinarios eventos, con alegría, con fervor. Una marea humana de complacencia, de sonrisas en los rostros. De sonrisas para compartir, de ganas de disfrutar y de transmitir sus esperanzas pese a algunos agoreros, los de siempre que si por ellos fuera, a tenor de sus prédicas y pronósticos apocalípticos, nada de esto debería de suceder. No debería de ocurrir porque el clima social y económico sería de negros y tormentos nubarrones.
Pero en fín, quienes miramos hacia atrás en el tiempo, tuvimos motivos, nuestros propios y colectivos motivos, para bien estar en la celebración del bicentenario. Con una sonrisas de docientos años cargada de historia. Historia de un pueblo donde, lamentablemente, nos enriquecimos de dolor y de desesperanzas en desmedro de la dicha. La que nos merecemos. Hoy y mañana.
Sergio Recarte